Todos sabemos que actualmente se fabrican en el mundo cientos de miles de juguetes; en el mercado podemos encontrar muchos muy buenos y otros no tan buenos. ¿De qué depende esta valoración?
Los buenos juguetes son seguros, duraderos, atractivos, son también manejables y con unas instrucciones completas y comprensibles. Han de estar correctamente concebidos desde el punto de vista pedagógico, no transmitir valores negativos (sexismo, racismo, violencia...), permitir al niño/a ser el protagonista del juego y, lo más importante, han de ser divertidos, entretenidos y atractivos para sus destinatarios. Y este último aspecto es tan importante que si un juguete cumple todos los requisitos mencionados excepto éste, pierde el derecho a ser definido como tal porque la diversión y el disfrute son imprescindibles cuando se trata de jugar.Pero, además de todo esto, hemos de saber que algunos juguetes pueden ser adecuados para unos niños/as, pero para otros, absolutamente inapropiados. Hemos de tener en cuenta la edad, los gustos y las necesidades infantiles. Observar a nuestros hijos e hijas puede que sea la mejor guía para saber qué les interesa, les conviene, o les resultará más útil. Observémosles y pensemos que nuestra elección será una pequeña contribución a su formación como persona.
Los buenos juguetes son seguros, duraderos, atractivos, son también manejables y con unas instrucciones completas y comprensibles. Han de estar correctamente concebidos desde el punto de vista pedagógico, no transmitir valores negativos (sexismo, racismo, violencia...), permitir al niño/a ser el protagonista del juego y, lo más importante, han de ser divertidos, entretenidos y atractivos para sus destinatarios. Y este último aspecto es tan importante que si un juguete cumple todos los requisitos mencionados excepto éste, pierde el derecho a ser definido como tal porque la diversión y el disfrute son imprescindibles cuando se trata de jugar.Pero, además de todo esto, hemos de saber que algunos juguetes pueden ser adecuados para unos niños/as, pero para otros, absolutamente inapropiados. Hemos de tener en cuenta la edad, los gustos y las necesidades infantiles. Observar a nuestros hijos e hijas puede que sea la mejor guía para saber qué les interesa, les conviene, o les resultará más útil. Observémosles y pensemos que nuestra elección será una pequeña contribución a su formación como persona.
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